Juegos de mundo abierto: ¿Por qué son tan cansinos?

Desde que nacieron mis hijos, le he dado muchas vueltas a qué videojuegos jugar en las pocas horas libres que tengo. Y me he dado cuenta que los juegos de mundo abierto han perdido mucho interés para mí. Hoy voy a repasar los juegos de mundo abierto que recuerdo haber jugado y por qué me gustaron o dejaron de gustar.

¿Qué características tienen los juegos de mundo abierto?

Como en todo, encontrar una formula perfecta para definir algo es complicado. No es mi intención aquí explicar exactamente que es un juego de mundo abierto, pero para mí estos están definidos principalmente por estas dos características:

  • La libertad de acción. Al contrario que un juego de plataformas, por ejemplo, donde tu objetivo cuando arrancas el juego está claro (pasarte el nivel), en un juego de mundo abierto el jugador tiene varias opciones para decidir qué hacer en una sesión de juego. Puedes dedicarte a subir determinada habilidad, o hacer unas misiones secundarias para ganar reputación o dinero, o continuar con la historia principal, etc…
  • La exploración del escenario es parte importante de la experiencia de juego. En una sesión puedes dedicarte a explorar sin más intención que descubrir una parte del mapa. Y los mapas suelen ser gigantes comparados con otros juegos. Por esto cobra especial importancia el trabajo de los desarrolladores en crear un mundo que no parezca vacío.

¿Qué juegos de mundo abierto he jugado?

Hay muchísimos juegos de mundo abierto, sobre todo en esta generación que se han puesto especialmente de moda. Así que yo sólo puedo hablar de los que he jugado y qué me han parecido. La mayoría no me los he acabado pero he jugado unas cuantas horas a cada uno.

The Witcher 3: Wild hunt

Mínimo 40 horas habré jugado a The Witcher 3, pero no me lo he acabado. Las pantallas de carga en PS4 es de lo más terrorífico que he vivido. Sólo de pensar en encender la consola y esperar 5 minutos en arrancar todo se te quitan las ganas. Pero eso no quita que lo considere uno de los mejores juegos que he jugado en mi vida. Principalmente porque es un juego interesante de explorar.

El mapa está cargado de iconos pero en este juego no es del todo negativo. Es el único juego que he visto que las misiones secundarias están tan cuidadas como la historia principal. Cuando llegas a un pueblecito, y empiezas una misión, nunca sabes si es de las que haces en dos minutos y te llevas la recompensa o si vas a empezar una serie de misiones que van a tener importantes consecuencias y/o eróticos resultados.

Sin embargo, aunque las misiones no sean repetitivas, me acabé cansando del juego por, lo que yo llamo, el síndrome del ladrón de cubertería. Me cansa muchísimo cuando un juego te deja coger objetos inútiles de las casas porque no puedo evitar cogerlos todos. Una tinaja, un cubierto de metal, un vaso roñoso… al saco. Son objetos que no sirven de nada y ya tienes que estar tú seleccionando los que valen de los que no. Es una pérdida de tiempo y corta la acción del juego.

Y hay casas para aburrir, llega un punto que parece un juego de saquear casas de campesinos. Fueron demasiadas las sesiones de juego de 30 minutos que pasé sin hacer nada más que saquear. Tantas casas, que a pesar de lo buen juego que es, al final me aburrí.

Imagen de Geralt de The Witcher 3, un juego de mundo abierto.
Soy Geralt de Rivia y robo a los pobres para tirarlo todo a la basura.

The Legend of Zelda: Breath of the Wild

Como juego de Zelda no me gusta nada. Dista mucho de tener todo lo que me gusta de los Zelda, que son juegos mucho más directos. En sesiones cortas de juego, siempre te da para haber hecho algo divertido y significativo. En Breath of the Wild, como en todos los juegos de mundo abierto, puedes jugar un rato y no haber hecho nada. Un templo, que como mini puzzle están bien, pero es como hacer un sudoku aislado. Unas cuantas semillas de kolog, aún peor.

Pero visto como un juego aparte del resto de juegos de Zelda, es muy buen juego. Las físicas del juego y el poder explorar absolutamente cualquier parte del mapa marcan un antes y un después. Es tan abrumador, que dada mi naturaleza completista, es lo que me echó a perder el juego.

Habré jugado unas 30 horas a este juego fácilmente en dos tandas. La primera me dediqué a abrir todas las zonas y explorar a fondo las más centrales. Y esto me quemó mucho, lo dejé cuando acabé la primera mazmorra. Me dio muchísima pereza tener que empezar la siguiente zona para hacer la siguiente mazmorra. Aunque me gustó que el mapa sólo tuviera los iconos que tú mismo pones por lo que ves en el horizonte, me pasé demasiadas sesiones sólo explorando.

Pasado un tiempo lo volví a retomar y completé la segunda mazmorra y me volvió a pasar lo mismo. No lo he vuelto a jugar pero está en mi lista, es un juego que quiero acabar. Principalmente porque me queda lo mejor del juego, que son las zonas pre-mazmorra, que están más elaboradas que las otras zonas aleatorias del mapa que ya he explorado.

Imagen de Link en Zelda Breath of the Wild, un juego de mundo abierto.
Link todavía me está esperando.

Horizon Zero Dawn

En Horizon Zero Dawn, la historia es floja. No por la trama principal, que está muy bien, sino por las secundarias. No me puede importar menos nada de lo que le pase a la gente que me he ido encontrando en este juego. Gente sin personalidad, sin interés, nada. Es un punto muerto de la historia de los videojuegos.

Como todos los juegos de mundo abierto, peca de los mapas con miles de iconos. Y, sin embargo, este sí me lo he acabado. No sólo eso, sino que he explorado y revisado cada icono del mapa. El único motivo por el que me pude acabar este juego es porque la jugabilidad es tremendamente divertida.

Matar dinosaurios robóticos con un arco es la mejor idea del siglo XXI. Nunca pasa de moda lo divertido que es. Sobre todo cuando te encuentras con uno, o varios juntos, de los grandes. Y los controles son muy fáciles de recordar. Esto es importante porque, al igual que con el Zelda, lo jugué en dos tandas distintas y fue fácil ponerme en los mandos de nuevo.

Estoy deseando jugar la segunda parte algún día.

Imagen de Aloy yendo a por una atalaya de Horizon Zero Dawn, un juego de mundo abierto.
Aloy, con ese no vas a poder…

Assassin’s Creed II

A este no lo he podido dedicar tantas horas como a los otros. Jugué al primero en su época, pero no me acuerdo mucho. Este lo tengo más reciente pero tardé poco en dejarlo.

Este juego probablemente representa todo lo que no me gustan de los juegos de mundo abierto. Los mapas con muchos iconos y secundarias olvidables. Exactamente igual que Horizon Zero Dawn pero sin una jugabilidad tan divertida. Lo único que me gusta es hacer parkour a lo bestia y caminar entre la multitud. Pero no es suficiente como para hacerme querer volver.

Imagen de Ezio sacando sus cuchillas en Assassin´s Creed II, un juego de mundo abierto.
Ezio pasando desapercibido en la multitud.

Xenoblade Chronicles 3D

Jugué como 20 horas al original en Wii en su momento, y me parecía que llevaba mucho. Luego cuando lo acabé en 3DS descubrí que apenas estaba empezando. Este juego es una exageración. Los mapas son vastos, te pasas el día andando de un lado para otro. Afortunadamente la banda sonora es espectacular y te ayuda a pasar el rato mejor.

Las secundarias no son muy allá pero el grafo de relaciones está muy bien conseguido. Cuando llego a una ciudad disfruto de ver cómo las amistades van creciendo o menguando y al final, en cierta manera, te sientes más cerca de esos personajillos.

Curiosamente, el único motivo por el que me pude acabar este juego tan grande es por haberlo jugado en una consola portátil. En un momento la abres, juegas inmediatamente y la cierras. Me la llevaba al trabajo y jugaba en el tren. Y así, en ratos cortos, pude acabarme este juego de más de 60 horas. Una epopeya para mí en estos tiempos que corren. Lo intenté con Xenoblade Chronicles 2 en la Switch, pero esta no es tan portátil y me acabó abrumando.

La historia principal está entretenida y el final es impactante. Siento que me dejó satisfecho y después de tantas horas jugando no era fácil.

Imagen de Shulk y Reyn mirando arriba de Xenoblade Chronicles 3D, un juego de mundo abierto.
Hasta ahí arriba tendréis que subir.

Final Fantasy XV

Hace mucho tiempo que no disfruto de un Final Fantasy. Exactamente desde que rejugué (y acabé) Final Fantasy IV el año pasado. Objetivamente el mejor Final Fantasy de la historia. Así que me preparé lo mejor posible para empezar a jugar a su última entrega, amada y odiada a partes iguales. Me vi la serie, la película y, con todo el hype encima, empecé a jugar.

A las 10 horas ya lo había dejado. Comparado con otros Final Fantasy que había jugado, aquí introducen estas mecánicas de mundo abierto tan de moda. Mapas con iconos. Al final, si te dedicas a explorarlos, acabas perdiendo interés en volver a jugar cuando pasas tanto tiempo sin avanzar en la historia.

El combate es más dinámico que las viejas entregas, pero no lo acabé de controlar. Encima, en la Royal Edition disponible en Xbox Game Pass (ya te contamos como conseguirlo gratis con Microsoft Rewards) te dan de inicio unos objetos de “regalo” que si te pones te hacen prácticamente indestructible. Me arruina totalmente la experiencia tener esos objetos ahí, no querer usarlos y no poder deshacerte de ellos.

Aun así me gustaría retomarlo algún día. Invertí mucho tiempo y ganas en meterme en la historia del príncipe Noctis como para dejarla justo cuando está empezando. Creo que me falta mucho por descubrir así que, algún día, volveré. Como con tantos otros juegos.

Comparativa con Final Fantasy XV Pocket edition.
¿A lo mejor debería jugar el Pocket Edition?

Minecraft: Bedrock edition

Mas que un juego de mundo abierto, es un sandbox. Historia no hay ninguna, objetivos tampoco, sólo los que tú te crees. Y es tremendamente adictivo. La tensión por construirte un refugio antes de que anochezca el primer día y empezar a mejorarlo poco a poco es muy divertido. Me pasaría meses jugando a Minecraft en partidas de sólo 3 días cada una, en bucle. A ver si consigo todos los materiales para el refugio antes de que anochezca, a ver donde lo coloco, a ver donde puedo empezar a minar, etc…

Por desgracia el mundo, al estar generado proceduralmente, está completamente vacío. Encontrarte un pueblo es como encontrarte una montaña, nada interesante. Incluso cuando encuentras una Fortaleza cae rápidamente el interés porque está vacía.

Así que lo mejor de este juego, para mí, es la mecánica de supervivencia y el ir mejorando poco a poco. La exploración es un cero a la izquierda y mi creatividad a la hora de construir en Minecraft es de dos ceros a la izquierda. Por eso fui a acabármelo y a otra cosa.

Imagen de Minecraft.
¿Las abejas sirven para algo?

Grand Theft Auto: San Andreas

Ha llovido desde GTA San Andreas, tengo pendiente jugar algún día al V pero me da pereza. Este me lo acabé, porque era joven y tenía tiempo. También es un poco sandbox en el sentido de que puedes pasar de la historia del juego y dedicarte a hacer fechorías porque sí.

Pero jugar sin objetivos no me llama mucho. Hacer las misiones está bien, las cinemáticas están muy conseguidas, pero el mapa está lleno de mini-juegos que no aportan nada. Y no quiero perder el tiempo.

Imagen de GTA San Andreas
Nada como ir en sentido contrario en BICICLETA

Conclusión

Pensando me ha sorprendido que he jugado muchos más juegos de mundo abierto a parte de los que he puesto aquí, pero no podría escribir sobre todos o nunca acabaría.

Si tuviera una Habitación del Tiempo como en Dragon Ball, que extiende el tiempo de donde no lo hay, me encantarían los juegos de mundo abierto. Pero cuando llega la noche, y los niños duermen, no queda mucho tiempo para jugar antes de irse a dormir.

Y en ese poco tiempo que me queda, quiero tener sesiones de juego significativo. Estas sesiones son las que puedes resumir diciendo a un amigo “ayer llegué a X punto de la historia” o “conseguí llegar al nivel X y ahora puedo hacer Y”.

Pero con los juegos de mundo abierto al final acabo pasándome días y días explorando sin conseguir nada significativo. ¿Qué más da conseguir 3 semillas kolog si hay 900? Podría ignorarlo todo e irme directamente a la historia principal, pero entonces siento que me pierdo algo y no estoy aprovechando el juego. Y al final lo que hago es dejarlo y no aprovecharlo en absoluto.

Es difícil que un juego supere las 20 horas y no esté rellenado artificialmente. Y para perder el tiempo en un juego de 40 horas (mi límite), prefiero jugar a dos bien ajustados de 20.

Aun así seguiré picando. Red Dead Redemption 2 y Death Stranding son los dos juegos de mundo abierto que tengo más ganas ahora mismo pero veo difícil que me los pueda acabar. También le tengo muchas ganas a Cyberpunk 2077, como todos, pero me da pavor que le metan relleno porque sí. ¿Y a vosotros qué os parecen los juegos de mundo abierto?

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